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Viernes, Octubre 10, 2008 9:43 PM
DEMPSEY-FIRPO: 80 AÑOS
DE MITOS Y LEYENDAS
Por Claudio Coronel
Especial desde Buenos Aires, Argentina
claudiocoronel@hotmail.com
Publicado originalmente en Guantes Magazine, edición
de septiembre.
Epopeya, mito, historia, leyenda. Todo nació luego
de 237 segundos eternos, los del 14 de septiembre de 1923
en el estadio Polo Grounds de New York. Un campeón,
en el término absoluto de la palabra, frente a un pionero;
el destructor racional ante el valiente gladiador; “El
Asesino de Manassa” contra “El Toro Salvaje de
la Pampa”; Jack Dempsey-Luis Angel Firpo cumple su 80º
aniversario.
Fue el primer combate en ser denominado “La Pelea
del Siglo”. Paradójicamente, muchos fueron nombrados
de la misma forma luego. Sin embargo, el halo de misterio,
la excitación vivida y la lejanía en el tiempo,
le dan ingredientes únicos al histórico choque
por el campeonato mundial de los pesos completos. Las caídas
de Firpo, el vuelo de Dempsey fuera del ring en el primer
round, la enorme atención mediática –suceso
inédito para la época-, 90 mil espectadores
en el estadio, multitudes de argentinos frente a las redacciones
de los diarios para saber el resultado; todo eso es algo difícil
de igualar. La confrontación entre el estadounidense
y el argentino marcó un hecho histórico y social
que excedió lo deportivo. Firpo forjó la legalización
del boxeo en la Argentina, arrastró a miles de nuevos
aficionados u ocasionales curiosos a agotar la producción
de radiotransmisores para poder seguir las incidencias del
match y culminó imponiendo el 14 de septiembre como
el Día Nacional del Boxeador en la Argentina.
Desde el alba, una enorme muchedumbre formaba largas filas
para adquirir las entradas populares que se vendían
el mismo día del combate. A las 4.30 PM se abrieron
las puertas e ingresaron los primeros 10 mil fanáticos
de los 90 mil que terminaron presenciando la pelea. El tránsito
vehicular en la zona cercana al estadio era un caos y el caudal
de personas que se acercaban en las líneas de transporte
formaba una marea humana. Según un cable noticioso
de la época: “Hacia las 7 PM comenzó un
verdadero alud humano. Las líneas elevadas de las Avenidas
Sexta y Novena, que corren por la Octava Avenida y tienen
estación frente al mismo Polo Grounds, lo propio que
los trenes subterráneos que corren por la Lenux Avenue
y la Jeronie Avenue, funcionaban a su capacidad máxima
de transporte, sucediéndose los convoyes especiales
con intervalos de segundos entre uno y otro”. La prensa
también trabajó a destajo, mil fueron los cronistas
acreditados al evento: 300 en el ring side (los que precisaban
tener mayor celeridad en la emisión y publicación
de las noticias) y 700 en las graderías (aquellos que
trabajaban en medios con un cierre más demorado). El
diario La Nación de Buenos Aires dispuso de un complejo
aparato telegráfico, prestado por su constructor, para
poder contar con la noticia al instante, una verdadera innovación
para esos tiempos lejanos a la Internet y las transmisiones
satelitales. Fue así que ese diario colocó un
cartel en la entrada de su redacción con los nombres
de ambos contendientes que se iluminaría al anunciar
al vencedor. Diez mil personas abarrotaron las adyacencias
de la redacción del diario La Nación para informarse
al instante sobre el resultado.
Tex Rickard, el ingenioso promotor del combate -el Don King
de esos tiempos, para que se hagan una idea los más
jóvenes-, se encargó de promocionar el combate
para generar esa enorme expectativa. Cuenta la leyenda que
había otras 90 mil personas en las cercanías
del Polo Grounds aguardando noticias de lo que pasaba dentro
del estadio. Esa arena, habituada a los juegos de béisbol,
fue preparada para la ocasión: un enorme entarimado
se colocó sobre el césped para ubicar extensas
hileras de asientos. La recaudación superó el
millón de dólares: 27, 5 por ciento le correspondió
a Dempsey y otro 20, 5 a Firpo.
La tensión previa entre ambos contendientes era notable.
En el pesaje realizado en la mañana, Dempsey esperó
durante 15 minutos la llegada de Firpo para conocerlo personalmente.
Sin embargo, no fue hasta la hora del combate que se dio el
esperado primer encuentro cara a cara. El retador, que pesó
216, 5 libras, llegaba con un antecedente de 26 victorias
- 22 por nocaut- y 2 derrotas. El campeón, que acusó
en la báscula 192, 5 libras, ostentaba un registro
de 59 triunfos -49 por la vía rápida-, 4 caídas
y 8 empates y exponía su reinado por sexta ocasión.
El argentino se había radicado en Estados Unidos en
febrero de 1922 con el único fin de conseguir la chance.
“No me ha llegado esta oportunidad en el momento justo,
un año después hubiera sido mejor”, comentaría
luego de la contienda. Estaba invicto en el país norteamericano
con 11 presentaciones exitosas de las cuales 10 habían
sido victorias categóricas, incluyendo el triunfo por
nocaut en el 8 asalto que marcó el retiro del ex monarca
Jess Willard.
Finalmente, a las 9.55 PM subió el retador al ring
y a las 10.03 PM comenzó la reyerta. La lucha fue encarnizada:
el retador visitó la lona en 7 ocasiones en el primer
giro. En muchas se levantó inmediatamente, sin esperar
a que el réferi Johnny Gallagher iniciara la cuenta
de protección. La bravura expuesta por “El Toro
Salvaje de Las Pampas” (apodo con que el periodista
Damon Ruyon lo bautizó) fue encomiable. Como no existía
la regla que señala que el boxeador que voltea a su
oponente tiene que ir al rincón neutral, Firpo fue
tumbado en 4 ocasiones cuando se intentaba incorporar, asediado
por Dempsey. La inexperiencia del campeón sudamericano
también le jugó en contra ya que no aprovechó
las cuentas para recuperarse. No esperó hasta escuchar
“nueve” y eso lo perjudicó, como reconoció
luego. Sin embargo, cuando el primer round expiraba, sacó
un titánico gancho de derecha que hizo volar a Dempsey
entre las sogas hasta aterrizar en el ring side. Entre el
comentarista Jack Lawrence y el operador de Western Union,
Perry Grogan, ayudaron al campeón a reincorporarse
y regresar al ensogado para continuar con la batalla. Una
gigantesca polémica se suscitó por este hecho
particular en el combate. Se aseguró que Dempsey tardó
más de los segundos permitidos para regresar al cuadrilátero,
incluso, en el libro biográfico de Firpo se afirma
que el filme de la pelea fue adulterado porque era una prueba
de ello. Hasta los citados Lawrence y Grogan fueron echados
tiempo después de sus respectivos trabajos, lo que
alimentó aún más el misterio. Lo cierto
es que Dempsey se incorporó, entró al ring,
continuó la pelea e inmediatamente sonó la campana
para señalar el final del primer capítulo. Así
lo relató la agencia All America: “El argentino
consiguió colocarle un terrible golpe de derecha, cuya
pujanza fue tal que levantó a Dempsey en alto y lo
arrojó sobre las cuerdas del ring, en el lado que daba
a los asientos reservados a los representantes de la prensa.
Los corresponsales de los diarios ayudaron a Dempsey a que
volviera al ring, desenredándole de entre las cuerdas”.
“El Asesino de Manassa” luego desmentiría
la versión del golpe justificando la demora en la cuenta
del árbitro: “Firpo no me lanzó fuera
de los cordeles; lo que hubo es que yo me resbalé al
retroceder esquivando los golpes de él"
El segundo giro duró apenas 57 segundos. La segunda
caída de Firpo en esa vuelta fue definitiva. Un hook
de derecha en el mentón del argentino fue el último
golpe. El retador, en una demostración de coraje sin
par, intentó incorporarse al escuchar “ocho”
pero fue en vano. Sus esfuerzos resultaron inútiles.
Había concluido “La Pelea del Siglo”. La
excitación en la concurrencia fue indescriptible, costaba
dar crédito a lo que había ocurrido en ese entarimado.
En Argentina, una noticia falaz, que se propagó como
reguero de pólvora, aseguraba que Firpo era el nuevo
campeón. Incluso, muchos fanáticos se enteraron
de la mentira al otro día, al leer los diarios, tras
haber celebrado toda la noche. El error se motivó a
una idea errónea surgida al pensarse que Dempsey había
perdido al caer fuera del cuadrado. Las demoras informativas
más la emoción de la muchedumbre hizo que nadie
atendiera a los siguientes reportes que confirmaron la victoria
del campeón.
“Es el mejor peleador con quien haya luchado hasta
ahora; me ha pegado más fuerte que ningún otro
pugilista. Antes de la pelea me preguntaba si Firpo estaría
calificado para pelear, pero, sin duda que sí",
reconoció el campeón luego del match. Por su
parte, el argentino clamó por una revancha que nunca
llegó. Dempsey no combatió hasta tres años
después de la contienda y cayó ante Gene Tunney
resignando la corona. “El Toro Salvaje de Las Pampas”
volvió a su país y fue recibido como lo que
era, un héroe. El héroe de una gesta que cumple
80 años.
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