Dos docenas de entidades, supercampeones, interinatos, reglas a medida y más dislates que quitan brillo y confunden.
Por ERNESTO RODRIGUEZ III | erodriguez@ole.com.ar
http://www.ole.clarin.com/notas/2010/03/09/polideportivo/02155102.html
No se trata de ponerse melancólico añorando las épocas del Marqués de Queensberry, pero el boxeo mundial pasa por uno de los momentos de mayor confusión desde que se hizo obligatorio el uso de guantes, allá por el siglo XIX. Profusión de entidades, reglas poco claras y multiplicación de títulos, amén de escasas figuras que paren el corazón, confunden al aficionado.
A comienzos de la década del 20, el boxeo empezó a ordenarse y entre la NBA (la National Boxing Asociation) y la Comisión de Nueva York llevaron adelante las cosas. Las ocho divisiones originales se estiraron por esos años a diez (sobrevivían la ligero junior y la welter junior) y si bien hubo cortocircuitos, se conocían bien los nombres de los campeones. Es más, cuando el 17 de agosto de 1938 el estadounidense Henry Armstrong sumó el cetro ligero a los dos que ya tenía (pluma y welter), en todo el planeta había otros cinco que podían ser llamados campeones mundiales: los yanquis Joe Louis (pesado), John H. Lewis (mediopesado), Al Hostak (mediano NBA), Freddy Steele (mediano NY) y el puertorriqueño Sixto Escobar (gallo). …leer más






































