Castaño Oscuro

Por Gustavo Nigrelli

La esperanza del boxeo argentino, Brian Castaño, chocará contra las dificultades de programación que se avecinan, dado la escasez reinante en el país para su nivel. Pero su conducta y falta de sacrificio tampoco ayuda a mejorar la situación. ¿Convenía pasarse al profesionalismo?

 Castaño Oscuro
Foto: campeonesenelring.com.ar
 Mientras se esperan fuegos artificiales con los combates Maidana-Mayweather yMaravilla-Cotto, el boxeo argentino también ofrece otro menú, no 5 estrellas, pero 3.
La reaparición de Lucas Matthysse el 26/04, los “chiquitos” Omar Narvaes y Juan Carlos RevecoJesús Cuellar y su defensa del interino pluma AMB el 02/05 –un día antes que el Chino-, quizás Diego Chaves, y paremos de contar.
Pero se mira para abajo y sólo queda un nombre en la bolsa como promesa a futuro: Brian Castaño.
Teniendo en cuenta que muchos de los nombrados son púgiles grandes, y que otros tienen palestras casi irremontables, o monstruos en sus categorías que obran como barreras, Castaño será quien los reemplace en breve.
No es una lectura pesimista ni optimista, sino la realidad. Una realidad más pobre que la actual, que gobernará el destino de nuestro pugilato a mediano plazo.
Hace poco, el matchmaker Edgardo Rosani -que trabaja con Castaño-, escribió en su página www.boxeo-boxing.com una nota acerca de lo difícil que es conseguirle rivales al bonaerense. Por eso Brian peleó el sábado pasado en Bolívar ante Juan Cuellar, casi sin equivalencias (GKOT 2).
Tal vez Rosani lo haya hecho para justificarse, pero en la nota desparramó una lista de 10 nombres de boxeadores que, por uno u otro motivo, rechazaron la oferta. Hay en ella hasta ex campeones argentinos y sudamericanos, de categorías como la superwelter y la mediano, entre ellos Mateo Verón y Claudio Ábalos.
“Si esto sucede en la pelea 5, lo que será en la 10”, reflexionó el matchmaker.
A decir verdad, Castaño ya tiene 9 peleas, contando las 3 que ganó en la WSB de la AIBA, más la del viernes. Es que para la FAB, las de WSB se computan, a los profesionales como tales, y a los amateurs lo mismo, aunque hayan peleado ante rentados. A cada cual en su campo.
Rosani vaticina un futuro pantanoso en el armado de la carrera de Castaño, que se da la mano con el boxeo argentino. ¿Podrán arreglar esto quienes opinan lo contrario?
Sin embargo, no menos cierto es que cuando Castaño puede combatir porque hay un rival esperando, él también elige. Y muchas veces no acepta pelear porque “no está puesto”. Y más de una vez él estuvo del otro lado del mostrador.
Sin ir más lejos, en enero, en ocasión de la participación de Los Cóndores en la Liga WSB (donde está fichado), desistió de pelear como local contra USA, donde iba a enfrentar en 69 kg al venezolano Gabriel Maestre (amateur), porque -según dicen- “estaba de vacaciones”.
Ese match –que a posteriori se perdió contra USA- fue crucial para que Los Cóndores quedaran afuera de la clasificación. Y su negativa a participar, influyó bastante para que el equipo se resienta, tanto en lo boxístico como en lo anímico.
Tampoco aceptó viajar antes a otro duelo clave vs Italia en 75 kg (categoría en la que se anotó en la edición anterior), y lo mismo en las dos subsiguientes: en febrero de local ante Ucrania –ni siquiera para salvar el WO en 75 kg-, y el 21 de ese mes de visitante ante Argelia, en 69, para un match de vida o muerte contra un competidor directo, en el que Argentina cayó 3-2.
Su participación hubiese revertido el resultado, ya que en su peso, Juan José Velasco perdió ahí nomás.
Por protección, Castaño no pelea de visitante, porque su mánager Osvaldo Rivero no quiere, dado que teme que pierda, o lo roben.
Castaño sólo pelea de local y si la pelea es accesible.
Pero Castaño, además, a veces no está en categoría porque no está entrenando. Él se da el lujo de tomarse vacaciones de verano como si estuviera en la escuela y olvidarse de todo, estando en un lugar de privilegio en las consideraciones boxísticas mundiales, al menos en lo conceptual.
El problema es que teniendo altura y contextura de ligero -cuanto mucho, de superligero-, él está en superwelter o mediano, porque para dar 63,500 tiene que “matarse”, como se matan los demás. Es decir, tiene que entrenarse y sacrificarse en serio -incluyendo las comidas-.
Ese mal lo llevaría a welter (66,700), para cuya división en el contexto internacional es demasiado pequeño, comparado con los monstruos que existen hoy en día y seguro habrá en el futuro. Pero jamás en superwelter (70), donde es un enano, ¡y mucho menos en mediano!
Castaño no podría pelear contra Maravilla Martínez, Monzón, Hagler, o Hearns, por nombrar algunos. Ni con Roy Jones, Hopkins, o Paul Williams. Tampoco con Golovkin. No puede por una cuestión de tamaño y equivalencia. ¡Si hasta Mayweather esquiva a Maravilla por esa misma razón!
Castaño tampoco aprovecha cuando le sale algo, porque no está al pie del cañón. Él quiere que haya rivales para cuando él decida pelear, pero debiera ser al revés. No es Mayweather, para manejar cuándo y con quién.
Lo mismo le sucedería a Yamil Peralta, crucero de 85/90 kg, si se hiciera profesional. Y quizás también a la otra promesa amateur, Alberto Melián (55).
Si esta no es la crisis, la crisis dónde está. Ahora bien, ¿quién obligó a Castaño a irse al profesionalismo? ¿A dónde están ahora quienes le pintaron el oro y el moro, o los Bob Arum que lo iban a llevar a pelear a USA?