Cierre negativo para el boxeo argentino

Cierre negativo para el boxeo argentino. Sin dudas, el año 2015 no fue bueno en materia de resultados. Campeones que resignaron sus títulos e intentos mundialistas fallidos, pusieron el relieve en el calendario.

Por Néstor Giuria, suplemento El Ciudadano (Rosario), especial para boxeo-boxing.com

Crédito: Nikkan Sports

Crédito: Nikkan Sports

Ocho peleas perdidas por argentinos en chances mundiales y siete derrotas consecutivas en Japón, dan pruebas que no será un año para recordar alegremente. En Osaka, Japon, el mendocino Juan Carlos Reveco (50.802) fue en busca del título mundial mosca AMB. Perdió por nocaut técnico en el undécimo round, ante el japonés Kazuto Ioka (50.802). Reveco llegó con intenciones de tomarse revancha ante quien, el pasado 22 de abril, le había quitado la corona, en una pelea pareja y de fallo tan discutido como localista. Para el japonés, se trató de su segunda defensa, ya que el 27 de setiembre venció por puntos, en fallo unánime, al argentino Roberto Sosa, en el mismo escenario.

La pelea fue intensa, con acelerado ritmo y vibrante. Una vez más se enfrentaron dos estilos, dos líneas boxísticas. La de Ioka, estilista y la de Reveco, que si bien no reniega de aportes técnicos destacados, basó todo en despliegue y entrega física. Kazuto Ioka fue un claro y justo vencedor. Elaboró su victoria sobre un plan que impuso de menor a mayor. Tan pensante y frío como veloz y efectivo a la hora de tomar decisiones. Reveco sabía por experiencia de su anterior pelea, que debía mejorar su ritmo de pelea. Sostener más sus ofensivas y lograr el aumento de caudal de golpes. Lo intentó, pero no le alcanzó.

Su trabajo ofensivo con pocas ideas, fue cayendo ante el rigor de pelea impuesto por su rival. Sus reservas físicas mermaron promediando la lucha y viejas facturas de intensos combates, aparecieron es escena. Desde el tercer round soportó un corte cerca del ojo izquierdo al que se le sumó otro, sobre el derecho. Ioka mostró una planificación medida y estudiada. No le dió lugar a ninguna sorpresa a su rival. Todo en el argentino fue previsible, anunciado. Reveco, como contrapartida, no exhibió un argumento elaborado, sino que todo lo basó en alcanzar  protagonismo con un desordenado ataque.

El retador, nunca logró la distancia adecuada para conectar bien sus golpes. El japonés, con básicos elementos del boxeo de manual, es decir, un paso atrás, uno al costado, dejó desnudas las falencias argentinas. Ioka con un profundo jab, consiguió la apertura a combinaciones tan simples como efectivas. Especialmente con golpes dirigidos a la zona baja. Reveco fue perdiendo energías y con ellas, movilidad. Las piernas del argentino se fueron lentificando y sus ideas también.

A partir del séptimo capítulo, el mendocino lució rasgos  de impotencia y frustración. Estaba herido física y anímicamente. Vacío, ausente. Intentando el milagro salvador, desde el instinto y no desde la convicción. Ioka sin apartarse un centímetro de su estrategia, seguía sumando diferencias. La sangre  en la cara de Reveco, le dieron una tintura dramática al espectáculo. El pase que le dio el médico al mendocino, ante la consulta del arbitro, fue el anticipo de malas noticias.

Undécimo asalto. Ioka con la mirada, el instinto y los movimientos certeros del que a va a finalizar el trabajo. Reveco envuelto en su enorme dignidad, fantástico coraje y corazón de guerrero. Se cruzaron el el centro del ring. La izquierda de Ioka en un gancho algo abierto, impacta sobre la zona intercostal, acompañado de una derecha en la boca del estómago, pusieron a Reveco en la lona.

Visiblemente sentido. Dolorido. Se levantó, con una valentía limitando con el suicidio. Todos sabíamos que terminaba la cosa. El árbitro Mark Nelson con gran sentido del momento y la piedad, dijo: “No va más”. Iban un minuto, cincuenta y siete segundos. Final. Kazuto Ioka retuvo por segunda vez el título mundial mosca de la AMB.

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