Crónicas de un viajero: Macao, China

Por Edgardo Rosani (Morresi)
Director y editor www.boxeo-boxing.com
erosani@fibertel.com.ar

Muy buenas! Nos encontramos nuevamente en ésta sección –de las más elogiadas y solicitadas de nuestra página- para comentar aspectos vinculados al boxeo, pero desde una óptica que  intenta quitar la formalidad y agregar un costado entretenido, informativogeográfico y anecdótico.

venetian macau 1 Luxury Macau   Venetian Resort Hotel

Imponente vista nocturna del Hotel Venetian, Macao, Chia

Avisados de apuro –íbamos a acompañar a la rosarina Daniela Bermúdez a Japón, pero la pelea del 22 se canceló  abruptamente- preparamos las valijas para emprender un mega viaje que duraría exactamente 13 días completos rumbo a la exótica Macao, Región Administrativa Especial de China, de descendencia portuguesa, cercana a Hong Kong, la urbe más próxima y más poblada ubicada a 70 km de distancia, unidas por un gran servicio de ferry.

El miércoles 17 por la noche, el púgil sanjuanino Mauricio “Chucky” Muñoz, el entrenador Jorge “Humildad” Arias, el preparador físico Diego “Burbuja” Giménez, el abogado Ernesto “Lenteja exasperante” Naveyra –todo el equipo del “Cotón” Reveco- y quien escribe éstas líneas Edgardo “Comprate una brújula” Rosani (Morresi), partimos rumbo a Macao desde el aeropuerto de Ezeiza con escalas en Río de Janeiro, Dubai y Hong Kong, tramos volados por la línea árabe Emirates, con un servicio y una puntualidad digna de destacar. Llegados al monstruoso aeropuerto de Hong Kong, conexión directa por Ferry hasta el puerto de Macao. Total, 45 interminables horas de travesía, es decir, dos días de agotador viaje y 11 horas de diferencia horaria.

Llegábamos el viernes 19 de julio por la noche, exactamente ocho días antes que el sanjuanino intentara –sin éxito- destronar al ruso Evgeny Gradovich por la faja pluma de la FIB.

 

La morada en Macao sería el indescriptible hotel The Venetian Resort & Casino, un complejo que –confesamos- nos cuesta describirlo objetiva o literalmente- algo que sería casi imposible hacerlo. Es el hotel más grande de Asia y el tercer edificio más grande del mundo. Para más informaciones, ver http://es.wikipedia.org/wiki/The_Venetian_Macao. Para los que tienen la suerte de conocer el Venetian de Las Vegas, multiplíquelo por 4 o 5 o por el exponente que usted quiera. Para lo que no tienen esa referencia privilégiada, hágase la idea de algo que no se puede medir y listo, entrará en razones rápidamente. 40 pisos, el segundo casino más grande del mundo, cerca de 3000 habitaciones, todas en forma de suites de estilo veneciano, un mega shopping que deja al famoso Unicenter rebajado a la referencia de una islita en el océano Atlántico –destacándose los precios en las tiendas Zara y Benetton-, canales internos navegados por góndolas, puentes, una recreación de los lugares más emblemáticos de Venecia, imponencia, majestuosidad, lujo y buen gusto. Increíble, imposible de mensurar, difícil de comprender. Bueno, estamos en China, todo puede suceder en el motor del mundo económico actual.

Primer problema, el alojamiento, resuelto, 5 suites, una per cápita, ideal para evitar inconvenientes y grandioso a la hora de paliar el problema de la diferencia horaria sin molestar al prójimo por el sueño cambiado. Pasamos unos 500 metros desde la entrada hasta la recepción –nos cruzamos con miles de personas que iban y venían a gran ritmo- y trescientos metros más hasta los ascensores de alta velocidad, dejamos las maletas y nos dirigimos a buscar el lugar para las comidas. Liderando el grupo –algo que nos gusta y que lo hacemos con profesionalismo y responsabilidad- nos encontramos con la desagradable sorpresa que el ámbito indicado por el hotel y la empresa promotora –Top Rank- era el lugar donde el ejército del personal del mega complejo, tomaba sus desayunos, almuerzos, meriendas y cenas, un reducto inconmensurable de 24 hs de imparable continuidad y rotación. Poca variedad, un olor que no podemos describir, mega velocidad y una tónica de disciplina comunista-carcelaria. Corolario, cena a las apuradas y decisión tomada en el acto; “Mañana comemos en otro lado y a nuestra cuenta” argumentamos con gran tino y sólida experiencia al respecto. De paso, muchachos de onda y como crítica constructiva, si hacen un show como el que hicieron, otorguen el dinero que corresponda y que cada team haga lo que prefiera y no obligarlos a una disciplina no compatible con un título del mundo ni a ningún undercard. En la mañana posterior, ya habíamos ubicado un restaurant italiano –Portofino- de lo mejor del mega complejo, con un servicio y una calidad lujosa. Era algo así como pasar de jugar en Temperley –con el debido respeto y sin menoscabar a nadie- a jugar la final de la copa europea con el Manchester United en apenas horas. Tema comidas, solucionado también. Gimnasio de complementos en el 8º piso –con máquinas de última generación y muy variadas- y gimnasio de boxeo montado en el subsuelo, tercer problema, solucionado también, no sin antes obtener las credenciales de rigor. Sólo restaba adaptarse a la diferencia horaria, encontrar la condición física ideal y ponerse a punto para la chance que, luego quedara trunca, no sin antes demostrar dignidad, guapeza e intenciones por parte del sanjuanino, que, obviamente, no fueron suficientes, lamentablemente.

Lobby central del Venetian Macao, sencillamente, impresionante

Estuvimos exactamente 10 días completos en el Venetian y sólo fuimos una hora hasta el downtown o el centro de Macao, visita interrumpida de inmediato por la imposibilidad de tolerar un clima extenuante con 35º de temperatura, 100% de humedad, lluvia intermitente y agréguele los condimentos adversos que usted prefiera. Regreso apurado al aire acondicionado del gigante Venetian, cruzamos el puente que une ambos sectores, vimos miles de grúas de otros súper emprendimientos que en breve albergará más y más alocada gente, ingresada al capitalismo más absoluto, en un régimen de consumo que marca el furor que están pasando en esa materia. Pudimos apreciar una mega construcción llamada Grand Lisboa –sugerimos busquen en el siguiente link http://es.wikipedia.org/wiki/Grand_Lisboa – sencillamente colosal e inaudita. Miles de joyerías, más hoteles-casinos, millones de personas que van y vienen a un ritmo frenético. Nos empujan, nos pasan por arriba, no nos respetan, nos ponemos peor, dejamos firme el codo para que algún bestia quede con un poco de dolor en el pecho –confesamos que no es el mejor método, pero nos superó la adversidad y la locura reinante y enloquecimos, por un rato, como ellos-. El olor reinante es otro tema a no olvidar. Demasiado fuerte. No estamos ni discriminando ni criticando, estamos describiendo una realidad. Casi al nivel de Bangkok, un lugar que preferimos olvidar en esa materia.

Interior del Venetian Macao, nótese los fresco pintados en el techo

Los primeros cinco días, estábamos casi solos –en cuanto a boxeo por cierto- hasta que el mega show comenzó a tomar color. Se sumó el “Negro” Rivero y viejos amigos y conocidos; Aníbal Miramontes –supervisor de la pelea y presidente de clasificaciones de la FIB y ex jugador amateur de Ferro en Caballito, como nosotros-, el querido presidente de la OMB, el puertorriqueño Francisco “Paco” Valcarcel y el capo de clasificaciones Luis Pérez, el famoso promotor Félix “Tutico” Zabala de Miami, oficiales de ring conocidos y no tanto y todo el staff de Top Rank, desde el promotor Bob Arum hasta el limpia pisos más raso de la empresa. Ah, por las dudas, trajeron hasta las ring girls –cuatro- desde Las Vegas. No será mucho muchachos! Bueno, mejor, hacía tiempo que no veíamos muñecas de ese calibre, imposible de describirlas sin infartarse en el intento. Apareció el famoso anunciador Michael Buffer, surgió de la nada el morocho George Foreman, llegó el argentino Miguel Díaz, considerado de los mejores cutman del planeta, nos conocimos con Freddy Roach –el entrenador más reconocido de la actualidad-, llegó Manny Pacquiao y el circo quedó armado con la llegada del ejército que despliega HBO en cada transmisión de ésta envergadura.

El Cotai Arena –con capacidad para 15000 espectadores fue producido como Las Vegas o Alemania. Luces, robóticas, sonido enajenante, video de altísima calidad y gigantesco, organización perfecta. Felicitaciones muchachos, así se trabaja en el alto nivel.

Canales internos, góndolas  y tiendas de lujo. El techo es una simulación del cielo

Almuerzos y cenas en el Portofino –se destacaban las pastas y la milanesa de oreja de elefante- entre otras especialidades. Charlas varias, política, sociedad, mujeres –se destacó la insistencia por las virtudes de nuestra querida amiga y compañera de trabajo de todos los fines de semana, Silvana “La Ragazza” Carsetti- en quien no escatimaron elogios para sus virtudes físicas, revisando repetidamente los videos de la niña en Cancún. Boxeo y más boxeo, en ese rubro, el Dr. Naveyra sólo escuchaba, no era para menos…

Cambiando de tema, analizaremos el desempeño del team del argentino, incluyéndonos por cierto. Dejamos expresa constancia que todo lo narrado a continuación, corresponde a hechos verídicos y deslindamos responsabilidades por lo que pudiera devenir de éstas líneas. Comenzamos con el púgil sanjuanino. Muñoz no era Muñoz, debemos decirlo para que se entienda. Mauricio no era así y lo conocemos desde sus inicios como rentado, forjándole la carrera como matchmakers del “Negro” Rivero. Punzantes afirmaciones, inteligentes referencias, auto admiración de sus abdominales –dignas de mostrarlos por cierto-, una actitud digna de un emperador Mongol… Comunicación permanente vía Facebook con Argentina, cargadas hacia algunos, chicanas hacia otros. Un sujeto de temer… Bien Mauri, así lo queremos, aunque a veces se meta con cuestiones que no debiera… Seguimos con el entrenador lasherino Jorge Arias, un muchacho –si le cabe la palabra- difícil de describir, hay que verlo para creer. Engordó 5 kg en ésta estadía, demostrando un hambre atrasado o una visita de toda la familia y amigos en un cumple de 15 de la lombriz solitaria. Pero, sus apreciaciones son dignas de ser comentadas. Estábamos bajando del avión –en plena manga- en Hong Kong y el lasherino lanzó como si nada: “Se nota la diversidad de razas aquí”. La pregunta es, cómo hizo éste sujeto en apenas 15 metros o 10 segundos, dentro de una manga que une el avión con el aeropuerto, para aseverar semejante afirmación socio-cultural-demográfica? No le encontramos explicación, sólo una mente superior como la de él podría hacerlo y creemos haberla encontrado. Pero eso no fue todo lo del mendocino. En alguna charla afirmó “El gancho de izquierda que arrojaba Pablo Chacón lo aprendió conmigo en el Mocoroa de Mendoza” Creímos por un instante que la ficción superaba a la realidad. Intentó explicar lo inexplicable. La locura siguió hasta cobrar ribetes alucinógenos, preferimos cambiar el tema y hablar de física cuántica… Afirmó que se comunicaba con Argentina a través del “Faz borck” creemos colegir que se trataría del Facebook, red social por excelencia y culminó diciendo que su “norvu” –inferimos una notebook- era una agenda del estilo de “Minguito Tinguitella”. Basta Arias, no es serio usted, vuelva a su Las Heras, haga asados con su gran descendencia y no hable más…

No obstante ello, el profesor Diego Burbuja Giménez –gran preparador físico de Reveco y Muñoz- lanzaba casi sin inmutarse: “Yo hice a Jonathan Barros y al Cotón Reveco”. Indudablemente, tanto el entrenador como el profe ingieren la misma substancia que los hace desvariar, creer lo increíble, imaginar lo inimaginable, soñar… Paren muchachos, un poco está bien y cara de tonto tenemos, pero no se abusen, estábamos en China… Párrafo aparte para el Dr. Ernesto Naveyra, una verdadera tortura exasperante hasta el más mínimo detalle. Un hombre que podría definirse como una tortuga humana histérica e inentendible. Siempre tarde –para todo-, millones de preguntas en su buen inglés, pero que lucía como guaraní para los chinos, que están completamente estructurados y no permiten variaciones en ningún sentido. Eso si, gran amigo y gran persona. Una cosa no quita la otra, seamos justos. Nosotros también tuvimos algunas perlitas, en especial en uno de los vuelos de regreso. Subimos al enorme Airbus A380 en Hong Kong, con escala en Bangkok. Ya de entrada, discutimos con un chinito por la posesión del asiento. 62D era la combinación mágica. Por las dudas, aclaramos que vivimos en aviones, por lo que, lo que contaremos a continuación, no tiene explicación desede lo racional. Subimos y nos sentamos con absoluta superación, llega el chino, nos indica que era su asiento, nos paramos y cedemos el lugar previendo un cambio de clase como compensación por el grave error de Emirates… Resulta que, azafata mediante, estábamos ubicados en el 62C. Papelón en medio de un avión con capacidad para 800 personas, el avión comercial más grande del mundo. Eso no fue todo, en algún momento, nos despertamos, nos paramos sin advertir que sólo faltaba un minuto para que semejante mole tocara tierra tailandesa. Bocinas, pitos y matracas –faltaba el grupo SWAT- trataban de que las azafatas sentaran al energúmeno que se paraba e intentaba ir al toilete en pleno aterrizaje. Nos dimos cuenta de la situación –no somos muy perspicaces que digamos-, intentamos volver al asiento que tampoco encontrábamos a oscuras. Nos sentamos y el “Welcome to Bangkhok” sonó al unísono. Segundo papelón de un hombre acostumbrado a los aviones. Cosas del jet lag, imaginamos. Ver http://es.wikipedia.org/wiki/Jet_lag

En plena travesía, se destaca el aeropuerto internacional de Dubai, un lujo a nivel de tan increíble ciudad. Oasis artificiales y no tanto dentro del propio aeropuerto, jeques, túnicas, glamour, derroche, tiendas de real calibre, relojes de U$D 300000, etc.

Llegada el martes 30 por la noche a Buenos Aires, nosotros a casa y el sanjuanino y su equipo a un hotel para emprender el viaje final el miércoles por la mañana.

Final de una nueva crónica de un viajero, ésta vez sin mucho que contar de ciudades, pero si de haber vivido un show de súper nivel en un hotel fastuoso y con un grupo humano más que agradable.

Hasta la próxima y gracias por acompañarnos.