El reto de Mauricio frente al CMB

Por Gilberto Jesus Mendoza

La familia del boxeo mundial perdió a una de sus grandes figuras. El 17 de Enero pasado dejó de existir un ícono de nuestro deporte, el mexicano

Don José Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo, el ejecutivo de mayor longevidad en el máximo puesto dirigencial de un organismos deportivo internacional. Ocupó el cargo 38 años. Fue electo en la convención de Túnez de 1975.

Si me tocara resumir en pocas palabras el aporte de su legado a mi rol de dirigente, expresaría que fue un hombre altamente comprometido por la protección del boxeador dentro y fuera del cuadrilátero. Es una posición que comparto inobjetablemente, porque son los peleadores la esencia de esta disciplina comercial, pero también deportiva.

 El pasado martes, en Ciudad de México, se reunió la junta del ente para tomar la decisión correcta. Los integrantes de las federaciones boxísticas representativas de todos los continentes apostaron por la continuidad. Con un voto unánime, el hijo de Don José, Mauricio Sulaimán Saldívar, obtuvo la confianza para liderar el CMB.

 No solo enfrenta los retos del conflictivo mundo pugilístico, sino también uno difícil: mantener firme la presencia de las políticas de su padre. Llevar todos los valores con los que fue criado e inculcado durante muchos años. Yo soy privilegiado por conocer la capacidad de trabajo, inteligencia y sensibilidad humana de Mauricio. Soy de los pocos que pueden, al menos, comprender un poco su pensamiento y sentimiento.

Mauricio y yo nos criamos con la pasión del boxeo en nuestras sangres.

 Desde temprana edad hemos convivido entre las máximas figuras de los ensogados y los grandes promotores en diferentes épocas. No obstante, incluso saliéndonos de lo deportivo, podemos decir que fuimos bendecidos por haber estado acompañados de los ídolos máximos de nuestras vidas: nuestros papás.

 En medio de regaños, y a veces, escepticismo pudimos ver de cerca el manejo de las organizaciones; y aunado a ello, conocemos el espíritu de las reglas, las razones para los cambios y cada una de las ideas que mantienen vigente el deporte.

 Las críticas sobrarán. Los adjetivos como príncipes, herederos, corrupción o nepotismo no dejarán de usarse contra nosotros. No somos capaces de elegir a nuestros padres. Es una razón divina y Dios sabrá los porqués.

De lo que no puede haber duda es de la dedicación, profesionalismo y disciplina que entregará Mauricio en sus pasos como presidente del organismo que corona a sus campeones con la faja verde y oro. Éxitos Mauricio y cuenta con mi apoyo.