La omnipotencia

Deshojando la margarita para su próximo combate, Floyd Mayweather se da el lujo de invitar a volver a los rings a Oscar de la Hoya para enfrentarlo, de esquivar a otros, y hasta de candidatear a ignotos, desplazando totalmente los reglamentos, como si el único que decidiera fuera él.

Por Gustavo Nigrelli
http://www.diariopopular.com.ar/notas/229715-la-omnipotencia-

Archivo

Archivo

La realización de Mayweather-Pacquiao dejó algo así como huérfano al boxeo mundial, tan proclive siempre a esperar una nueva pelea del Siglo, del Año o de la Década.

Y fue el propio Floyd quien logró acostumbrar al público en este último tiempo a esperar el nombre de su próximo rival como objetivo central y excluyente, obligando a hacer cálculos acerca de quién sería, o cuál el más indicado para enfrentarlo en breve, sin importar mucho la categoría en que esté, total se sube o se baja según la necesidad, o antojo del dueño.

Como sucede en nuestra farándula con el Bailando, Mayweather parece ser la Posada de los Dioses, el destino final de todos aquellos que se destacan, como si fuera el premio mayor.

Si será tan así que hasta un superligero chico como Lucas Matthysse, que tira más a ligero que a welter, está ilusionado y hasta se ha auto propuesto periodísticamente para el lance, y eso que Lucas siempre rechazó subir a welter, incluso cuando se lo tanteó para enfrentar al Chino Maidana.

Sin embargo ahora el interesado Nº 1 es él (Lucas), máxime que no hay nadie que emerja claramente, con fuerza, indiscutible, como para ser el candidato de fierro.

Entonces se ve que Floyd perdió ya un poco el eje, por un lado por falta de propuestas atractivas,  tras haber superado el escollo máximo que representaba el Pac Man, y por otro, por omnipotencia.

La misma que le hace pensar que puede hacer lo que quiere, incluso crear su propia organización mundial, la 5ª, para hacerles sombra a la AMB, CMB, OMB y FIB, aprovechando su alianza con el multimillonario Al Haymon, a partir de la cual parece querer adueñarse del mundo.

Tanto delirio decantó la semana pasada en sacar un naipe que no estaba en el mazo, y ofrecerle volver al ring a Oscar de la Hoya para enfrentarse a él en su próxima pelea de setiembre, la última que le queda en su contrato con Showtime, de 6 combates por 250 palos verdes.

La noticia sacudió el avispero boxístico, y llegó hasta el propio Oscar, quien respondió sorprendido:

“Floyd quiere darme una revancha ahora. Nuestra primera pelea tenía una cláusula de desquite y se tenía que hacer dentro del año, pero él se retiró un año y un día. Hey, Floyd, yo estoy felizmente retirado, contento. Nunca voy a volver”

Cabe refrescar que estos dos púgiles se enfrentaron en 2007, y Money ganó por puntos en fallo dividido y ajustado, en pelea pareja.

¿Por qué de repente se acordó de él, sabiendo que no sólo está retirado, sino que además ya es promotor, y hasta tuvo problemas de adicciones? ¿Tan mal está de rivales? ¿Se considerará  inconscientemente en una situación similar a la del ex Golden Boy?

Suena humillante para los seguidores del boxeo que Floyd se mofe así de todos. Pero no conforme con ello, ante la imposibilidad del reto reforzó las opciones y agregó a la lista a André Berto y a Karim Mayfield. ¿A quién?

Esto terminó por confirmar que está jugando, o está rehusando a la lista que maneja el imaginario colectivo boxístico, más exacto y recto que los mismos organismos mundiales, que son quienes debieran aportar al rival reglamentario. O que directamente, no está en sus cabales.

Para algunos, el rival podría ser el boricua Miguel Cotto en superwelter. En un exceso de lirismo, Gennady Golovkin, también en 69,850, si el kazajo se amputa alguna parte de su cuerpo. Pero el candidato natural es el inglés Amir Khan en welter, quien de hecho está 1º en el ránking del CMB, donde Floyd reina.

Claro que André Berto es el 1º en el escalafón de la AMB y campeón interino, donde Money está  considerado como supercampeón.

Pero hete aquí que el monarca regular de la AMB es Keith Thurman, con lo cual tiene de por sí prioridad sobre Berto. Quien no aparece por ningún lado es Karim Mayfield, un yanqui de 34 años y 19-2-1, 11 KO. Inexistente.

Otro en quien puede pensarse y no termina de definirse es Danny García. El verdugo de Matthysse da un paso adelante y dos para atrás, similar a Khan, porque sus performances a veces entusiasman, y otras deprimen.

No obstante, la cosa no puede dilatarse mucho, aunque Floyd –que seguramente ya eligió y está despistando- va a especular hasta último momento para avisarlo.

Lo que irrita es que sea él, Mayweather, quien decida a quién bendice o no con su elección, cuando es algo que debieran hacer los organismos mundiales, como sucedió toda la vida.

Estos son quienes se quejan de organismos como la AIBA –que también tiene sus muertos en el placard- cuando ésta amenaza con desplazarlos. Pero si de algo no pueden vanagloriarse es de su propia transparencia y legalidad, salvo que agreguen en sus artículos que en casos de conveniencias económicas o poderío empresarial, se permite muñequear las disposiciones generales, según la voluntad del que alimenta el negocio.