La pelea no deseada

Por Osvaldo Príncipi para La Nación

http://www.lanacion.com.ar/2014119-la-pelea-no-deseada

Hay una realidad imperante en el negocio del boxeo profesional que invita a mantener inactivo a un boxeador cuando tiene asegurada una pelea mundialista. No tomar riesgos ni nada por el estilo es parte de esa situación. Sin embargo, hay una necesidad pugilística -imprescindible- de lograr una puesta a punto óptima efectuando un match preparatorio, para llegar de la mejor manera al “gran combate”. Y ello implica compromisos y conflictos. Significa rebeldía y oposición a la sensatez.

Sebastián Heiland
                                                                          Sebastián Heiland.

El rionegrino Sebastián Heiland, 1º en el ranking (CMB) y el norteamericano Jermell Charlo, campeón mediano jr (CMB), fueron designados por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), para disputar un cotejo eliminatorio al título mediano que ostenta el kazako Gennady Golovkin, en julio próximo, en una gran cartelera con pagos suculentos. No obstante, ambos boxearán este fin de semana, desoyendo la lógica y a una de las sentencias mas traicioneras que tejió éste deporte, en tales circunstancias, participando de: “La pelea no deseada”.

El balcarceño Anibal Di Lella dañó seriamente las cejas del mendocino Nicolino Locche y logró empatarle en Mar del Plata, en el combate previo al choque con el hawaiano Paul Fujii, en 1968; el rosarino Octavio Escauriza complicó al pampeano Miguel Angel Castellini, y empataron en Rosario, antes de que peleara con el español José Durán, en 1976 , en Madrid , por la corona mundial; el uruguayo José María Flores Burlón derrotó al porteño Rubén Pardo en el Luna Park en 1981 y abortó su pelea con Marvin Hagler -ya acordada- con un desempeño impensado. Y fue el mismo Flores Burlón, quien pagó con la misma moneda al ser noqueado por César “La Bestia” Romero en 1983, a días de confirmar su choque mundialista con Michael Spinks. Frustraciones de este tipo condicionan estas peleas en modo insospechado y difícil de analizar.

Los dirigentes, los promotores y los protagonistas cuidarán sus propios intereses al máximo. Al igual que los boxeadores, deberán estar a la altura de las circunstancias. Nadie podrá vacilar en sus respectivas funciones, al formar parte de “La pelea no deseada”.

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