La verdad la tiene Matthysse

Sin dudas, la noche del sábado último en el Stub Hub Center de Carson, California (EEUU), no quedará entre los felices recuerdos del boxeo argentino. Lucas Martin “La Maquina” Matthysse perdió, una vez más, la chance de ser campeón mundial. Perdió por nocaut en el décimo round, ante el invicto ucraniano, Viktor Postol. Estaba en juego el titulo vacante de los superlivianos de Consejo Mundial (CMB).

Por Néstor Giuria, Suplemento el Hincha (Rosario)

Ed Mulholland / Getty Images

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Matthysse, una de las figuras del equipo de Oscar de la Hoya, llegó a este enfrentamiento como marcado favorito. Sus antecedentes  y  roce internacional, lo habían colocado en esa situación. Que puede ser tanto de privilegio como de un peso emocional, que no pocas veces perjudicaron al boxeador. La actuación del argentino fue muy pobre. Pálida y muy lejos de las expectativas que había generado.

Su rival al que apodan: ” el hombre de hielo”, hizo un trabajo excelente. Postol impuso su juego y su estrategia, con simples mecanismos básicos del boxeo: un jab de izquierda preciso y contundente, que no sólo sirvió como ariete ofensivo, sino que actuó como palanca defensiva. Lucas Matthysse, nuevamente dió la sensación de no actuar con un argumento sólido.

Sus movimientos ofensivos tuvieron ineficacia ,compartida con sus erróneos desplazamientos. Cuando se esperaba, dado lo conocido del ucraniano, una ataque sostenido a partir del primer round y el cierre de los caminos de Postol, para llevar la tarea a su distancia, vimos todo lo contrario. Repetido en los envíos, muchos de ellos al vacío, falta de precisión para encontrar buena ubicación para el recorrido de sus golpes, permitieron que de menor a mayor, Postol se instalara como dominador.

Los que imaginamos un ataque explosivo, constante , de achique y búsqueda de definición, nos encontramos con una boxeo vacío y vacilante. Una vez más se impuso la técnica sobre el desorden. Postol basó su contundente victoria en los veloces movimientos de sus piernas, su demoledor jab  y sus efectivas combinaciones.

Promediando el combate, aún con un fallo cerrado por verse, Lucas Matthysse, apostó todo a una mano salvadora. Postol, sereno, frío, cauteloso, pero inteligente y potente a la hora de tomar decisiones, mantuvo su plan en todo su contenido. Nuevamente, Matthysse, mostró falta de energía. Esta véz fue física y mental. No tuvo respuestas a los interrogantes que le presentaba la pelea. Peleó tildado, confuso y sin ideas. Estaba atado. Nunca se soltó.

Luego de un esperanzador sexto capítulo, el mejor del argentino, Lucas Matthysse volvió a a caer en sus errores.

Décimo asalto, Matthysse en una ofensiva mal lanzada, deja su extremo izquierdo descubierto. Postol, rápido e inteligente colocó una derecha en recto sobre el parietal izquierdo de su rival. El puño impacto lleno, muy cerca del ojo. Lucas Mathysse al piso. Conteo de protección. Dió la sensación que se recuperaba, pero ante la sorpresa de todos, puso rodilla en tierra y escuchó el “out”. Nocaut. Iban dos minutos y cincuenta y ocho segundos. Sólo con levantarse, llegaría la campana para el descanso.

Matthysse no quiso más y punto. Ganó Viktor Postol y es el flamante campeón mundial. ¿Podía seguir Matthysse? ¿Qué pasó por su mente para tomar tal decisión? Podremos hacer, muchas conjeturas e hilvanar respuestas. La verdad es tan exclusiva como respetada, la tiene Lucas Martin Matthysse.