Mayweather “juega a otra cosa” pero quedó en deuda con los fanáticos…

Por Edgardo Rosani (Morresi)

Director www.boxeo-boxing.com

Twitter @boxeoboxing

El extraordinario boxeador norteamericano Floyd “Money” Mayweather (48-0-0, 26 KO) venció por decisión unánime tras 12 asaltos al zurdo filipino Manny “Pacman” Pacquiao (57-6-2, 38 KO), conservando las coronas mundiales de la división welter, versión Consejo Mundial de Boxeo y Asociación Mundial de Boxeo y capturando la faja de la Organización Mundial de Boxeo que ostentaba el filipino, con un fallo amplio, quizás exagerado en alguna tarjeta, pero real, sin margen a las discusiones en el verdadero círculo íntimo de la gente que sabe de boxeo.

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Los jueces brindaron el siguiente fallo; Dave Moretti 118-110, Burt Clements 116-112 y Glenn Feldman 116-112, con el arbitraje de Kenny Bayless, todos norteamericanos, correspondiente al combate central del mega show realizado en la noche del sábado 02 de mayo en el gigantesco estadio del MGM Grand Arena del hotel MGM de la ciudad de Las Vegas, Nevada, Estados Unidos.

Para nuestra página, el imbatido americano se impuso apenas por 115-113. Explicaremos los motivos de nuestra tarjeta con exigua diferencia para el innegable vencedor.

Nos sentamos frente a la PC, alistamos la pava y el mate y sintonizamos en youtube “U2 live at Glastombury”, homenajeando al extraordinario Bono en éste trance complicado de su lesión y añorando nostalgiosos vaya a saber qué cosas y nos disponemos a contarles nuestra visión de la llamada “pelea del siglo”.

En primer lugar, Mayweather ganó la pelea sin discusiones. Usted puede colocar  dos puntos de diferencia como nosotros –o el profe Guiñazú en la transmisión de la TV- u ocho como el juez de Nevada Dave Moretti. En el medio, las combinaciones posibles, todo está permitido y aceptado, pero siempre para el lado del real triunfador. Entendido éste axioma, usted también se preguntará por qué razones sólo dimos dos puntos de diferencia si estamos asegurándoles que venció sin objeciones? La respuesta no es fácil de explicar, pero sintetizamos en que no estamos contentos, estamos algo decepcionados porque esperábamos más del norteamericano, mucho más! Nos consideramos adeptos a su boxeo plástico, elegante, inteligente, sagaz y efectivo.

Pero anoche, ese estilo avaro, conservador, sobrador, displicente, contragolpeador, efectista y cuanto adjetivo similar haya dando vueltas por el universo pugilístico, fue exacerbado hasta el hartazgo en la noche histórica de Las Vegas.

No hace mucho, caminábamos por esos pasillos del MGM y recordábamos y añorábamos las épicas peleas que se llevaron a cabo en el mega estadio del hotel que alberga 5005 habitaciones. En ésta oportunidad, se esperaba la consagración total y absoluta de uno de los 10 mejores boxeadores de la rica historia del boxeo moderno. Expectativas derrumbadas…

Para ver la pelea, nosotros elegimos la soledad y la concentración para observar el esperado combate por televisión, rechazando varias invitaciones de amigos y familiares para reunirse y dusfrutar el pleito en grupo. Disculpen, somos distintos, un poco ermitaños, pero éste tipo de combates no ocurren a menudo y sumado a nuestros problemas visuales severos, elegimos la soledad del living, el plasma de 42”, un drink y la atención que el director de un sitio web específico de boxeo debe tener para poder brindar lo mejor a sus lectores, en la pelea más esperada de la historia del pugilismo de los últimos 25 años.

No estamos sólos en plasmar estos pensamientos, nuestros referentes -Carlos Irusta, Osvaldo Príncipi, el profe Daniel Guiñazú-  pintarán con claridad el triunfo del fenómeno americano en sus respectivos editoriales. Una victoria sin brillo, para sintetizar, el titular de uno de ellos…

Más claro, échele agua… Mayweather ganó el llamado combate del siglo sin despeinarse, pero sin demostrarle a sus fanáticos –como nosotros- que puede llegar a ser el mejor de la historia. A los grandes se les pide siempre más, se los pone a prueba pelea tras pelea, se les exige creatividad, victorias concretas, apabullamiento, consagración y gloria, y no hay contemplaciones con ellos. Amigo Floyd, quedó en deuda. No alcanza con conectar más golpes y con mayor porcentaje de efectividad, no alcanza con caminar hacia los costados haciendo errar al oponente, no alcanza con sobrar y sentirse superior en todo momento, no llena la displicencia ni negar con la cabeza como un principiante que los golpes no le duelen, no nos sentimos plenos con su displicencia exacerbada. Pretendíamos contundencia, claridad, determinación y concreción y gloria, aún más de la que tiene. Lamentamos informarle que, como parte de su fanaticada, quedó en deuda, venciendo sin despeinarse pero sin convencer, de allí nuestra exigua diferencia en los guarismos.

Tampoco nos complace la cantidad de apuestas con amigos que hemos ganado, algo que nos permitirá comer gratis casi todo un mes… No viene al caso, la cátedra no tenía dudas del triunfo y el corazón de aquellos que querían ver perder al americano, los lanzó a una alocada fiesta de apuestas, que estaremos cobrando irremediablemente una por una, sin contemplaciones, pero sin disfrutarlas.

La pelea del siglo, finalmente y más allá de la danza de millones, quedó para otra ocasión, seguramente con otros protagonistas. Esperamos algún día poder verla. Los Mayweather, los Messi, los Ronaldinho o los Maradona, nacen de vez en cuando…

Hasta la próxima ,amigos, con la decepción de lo que podría haber sido y no fue ni será!