Rojo y una muerte llena de dudas

Un testigo presencial de la velada le aseguró a A la Vera del Ring que no había ambulancia cuando inició el festival. “Cuando se desvaneció, llamaron una; para colmo, lo llevaron una cuadra en camilla porque estacionó lejos”, afirmó la fuente. Los organizadores lo negaron. POR ANDRÉS MOONEY.

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El boxeo se cobró, hace horas, una nueva vida. Esta vez, a diferencia del resto de las muertes que suelen sacudir los rings, quien falleció fue un adolescente de apenas 17 años. Y era, también a contramano de lo que pasa en el profesionalismo, un boxeador amateur. El cordobés Néstor Rojo perdió la vida en la madrugada del domingo, en el salón “Nicanor Hernández” de Puerto San Julián, provincia de Santa Cruz, en una noche trágica en la que, según pudo averiguar A LA VERA DEL RING, los organizadores no cumplieron con requisitos mínimos que requiere una velada de boxeo.

Según un testigo presencial, la velada comenzó sin la presencia de una ambulancia en el establecimiento, algo que el reglamento argentino de boxeo prohíbe expresamente: en el artículo 3 del capítulo I de la “segunda parte”, en su inciso 03.04 dice: “Obligatoriamente, cada local de espectáculos deberá contar en la adyacencia al mismo y durante todo el evento con una ambulancia para eventuales traslados, sin lo cual no se permitirá el desarrollo del espectáculo”.

“No había ambulancia. El médico subió rápido al ring para asistir al boxeador pero la ambulancia, que llamaron después, tardó 15 minutos en llegar y, para colmo, lo llevaron (a Rojo) una cuadra en camilla porque estacionó lejos”, indicó el testigo que dialogó con este medio y que prefirió preservar su identidad.

Pasada la medianoche, Rojo se desvaneció traer perder en el tercer round y, unos pocos minutos después, falleció en el hospital local: “Eran peleas pactadas a tres rounds, con cabezal y proyectores. El pibe perdió la conciencia, aproximadamente, a las 0.50 y a la 1.30 falleció en el hospital”.

Aunque venía abajo en el trámite del combate, los golpes que marcaron el desenlace del combate no fueron, como suele suceder en las muertes en el boxeo, en la cabeza: “Venía perdiendo. Le habían contado una vez ya. Las dos veces que cayó, fueron por golpes a la zona blanda. La última mano fue al plexo, por eso llamó la atención cómo cayó desplomado. En la cabeza recibió castigo, pero nada fuera de lo normal. Cayó como (Paul) Williams con Maravilla Martínez, pero por un golpe en el plexo”.

Consultado por este medio, Fabián “Jano” Tenorio, encargado de la escuela municipal de boxeo de dicha localidad patagónica y del evento, negó la ausencia de la ambulancia al momento de iniciarse el evento.

 

TEXTO: ANDRÉS MOONEY. FOTO: FACEBOOK.