Un gesto de la OMB

Francisco Valcárcel, presidente de la Organización Mundial de Boxeo, está convencido de que su organismo tiene que devolverle al boxeo, por diferentes medios, lo que el boxeo le produce. Y, en este caso -como un paso más de sus habituales donaciones en el programa “WBO Kids Drug Free”-, decidió dar un nuevo gesto. El dinero que se logró con la sanción de la pelea entre Floyd Mayweather y Manny Pacquiao (entonces campeón welter WBO), se decidió donar todo el importe logrado a 20 gimnasios carenciados.

Prensa WBO

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En el caso de la Argentina, se decidió elegir a la escuela de boxeo que conduce Jesús Eugenio Romero, quien fue campeón argentino y sudamericano de los ligeros. Combatió entre 1976 y 1988, en los tiempos del Luna Park. Fue el primer boxeador nacido en Jujuy en lograr una corona nacional en el ámbito rentado.

El gimnasio en cuestión -denominado “Gimnasio Jesús Romero – Team Boxing” se encuentra en la calle Camilo Torres 2081, en el Barrio Rivadavia 1 de Bajo Flores de Buenos Aires. Una zona humilde, en donde se necesitan, justamente, brazos que quieran trabajar y aportar en forma positiva.

Romero lleva ya un tiempo trabajando en una escuela-gimnasio que tiene un solo propósito y es el que sacar a los chicos de la calle. “El boxeo fue, para mí, una manera de hacerme un lugar en la sociedad, de ganarle a la pobreza. Y siento que es mi deber darle oportunidad a los chicos que, a veces, tienen pocas salidas decorosas en el mundo de hoy”, nos decía Romero.

A través del presidente de OMB Latino, Jorge Molina, se llevó a cabo la donación que incluyó materiales de todo tipo. Desde guantes de combate a guantes de entrenamiento, pasando por dos plataformas de punchings balls, protectores inguinales, sogas para saltar, sudaderas y manoplas para entrenamiento.

Al acto asistieron Fernanda Soledad “La Camionera” Alegre, actual campeona mundial WBO en la división súper ligero y Marcela “La Tigresa” Acuña, que supo también ser campeona de la entidad. Ahora, ya retirada, hace incursiones en política con el mismo fin: ayudar a los más necesitados.

No faltaron Sebastián Heiland -quien además de ser pareja de Soledad Alegre es campeón Internacional mediano FIB, tras lograr un tremendo nocaut sobre Matthew Macklin en Irlanda-, Roberto Galíndez -hermano del recodado Víctor Emilio, que fuera dos veces campeón mundial Mediopesado WBA- y Walter Pignataro quien está a cargo de ATE Pensiones -un plan nacional y oficial de entregar pensiones a diferentes trabajadores retirados, incluyendo a ex boxeadores con problemas económicos o de salud: ya fueron atendidos mas de doscientos casos.

Fue un acto sencillo, en donde el sacerdote Matías bendijo a los presentes y en donde se vivió la alegría del reconocimiento.

“Para la Organización Mundial de Boxeo y especialmente para Francisco Valcárcel, es habitual este tipo de entregas”, expresó Jorge Molina, presidente de OMB Latino. “Todos los años entregamos material o dinero para el Hospital de Niños “Doctor Ricardo Gutiérrez”. Y esto no sucede solamente en Argentina, sino prácticamente en toda Latinoamérica”.

Hubo una torta gigante con la sigla de la OMB, y se vivió la calidez del reencuentro de jóvenes-viejos amigos de siempre, hermanados por el boxeo.

No dejó de ser un gesto más de la OMB que trata, en algunos aspectos, de diferenciarse de los otros organismos. “No quiero eternizarme en el cargo”, nos dijo el año pasado Francisco Valcárcel. “No quiero que me sugieran que ya no estoy para estas cosas, por eso me rodeo de gente joven y con ideas positivas. Preferimos ir a los hechos, y cuando éstos son de valor social, más todavía. Los campeones podrán venir o no. Ojalá que vengan, claro, pero vamos más allá”.

“Agradezco a estas dos campeonas que se llegaron hasta acá para acompañarnos y también, por supuesto a un boxeador como Sebastián Heiland, sea o no de la WBO, pero, ante todo, el agradecimiento real es para Jesús Romero por su trabajo de todos los días, silencioso y positivo”, dijo Jorge Molina.

Romero, emocionado, agradeció a todos. Y dejó un mensaje para los jóvenes que allí no solamente practican boxeo, sino que también tienen en más de veinte casos, hasta una vivienda para compartir: “Este es un trabajo de todos los días. Los sigo esperando a todos, para que tengamos un objetivo de trabajo y de superación, que es lo que vale en la vida. Superarse, mejorar y con las mejores armas”.

Y, por cierto, tiene razón. Muchas veces criticamos a los organismos por sus actitudes o decisiones. Nos parece también justo elogiarlos cuando tienen un espacio para aquellos que, más allá de ser futuros profesionales, necesitan de una mano generosa que el boxeo puede tender, sin pedir nada a cambio.

FUENTE: Carlos Irusta, ESPN Boxeo
http://www.espn.com.ar/news/story/_/id/2382510/un-gesto-de-la-omb