Una victoria sin brillo

Floyd Mayweather no lució pero marcó claras diferencias ante Manny Pacquiao

Por Carlos Irusta
ESPNDeportes.com        

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BUENOS AIRES — Floyd Mayweather le ganó por puntos a Manny Pacquiao, pero no lució. El filipino buscó la pelea toda la noche, pero no pudo encontrarla.

Floyd Mayweather

El estadounidense ganó por decisión unánime y se quedó con la gloria

Ganó Floyd Mayweather. Sí. Y sin discusiones, aunque para nosotros tenía solamente dos puntos de margen en las tarjetas. Para un jurado las ventajas fueron amplias, 118-110, y para los otros dos, un poco más ajustadas, 116-112.

Con un excelente jab al comienzo, marcando su territorio en el primer asalto, pareció que Manny iba a danzar al compás de esa mano y de la derecha en contra del norteamericano.

Sin embargo, y a medida que fueron transcurriendo los asaltos, ni Floyd ejerció más presión con esos envíos ni Manny tampoco logró provocar el combate abierto, que le convenía.

No fue, como pensábamos muchos, una pelea aburrida. No fue, como creíamos otros, que Floyd iba a imponer su distancia toda la noche. Sin embargo, ganó el que marcó los tiempos y las distancias y el que metió las manos más claras.

Buscando la pelea a veces sin demasiado orden, olvidándose en casi todo su desarrollo del trabajo al cuerpo, Manny levantó al público -daba la impresión de que casi todos estaban con él-, cuando logró filtrar una buena izquierda de contra en el cuarto asalto, que pareció conmover a Floyd.

Fue, sin embargo, un acierto esporádico, porque en muchos de sus vertiginosos lanzamientos de golpes en la corta distancia, Manny pegó más en los brazos que en puntos vitales.

Parecía sobre el ring, que las distancias en las tarjetas podían ser mayores que en la propia contienda, sobre todo porque Mayweather por momentos hizo la pelea con las piernas más que con los golpes. Y si bien en esto es lo que mandan los manuales del boxeo, también hay que acordarse de pegar.

Algo parecido al cuarto pasó en el sexto, round que Manny logró desnivelar más con su entusiasmo que con golpes netos. Sin embargo, cuando Mayweather salió a descargar sus derechas, éstas se filtraron con gran calidad y puntería.

Daba la sensación de que era más el terreno que cedía el invicto que el que ganaba el filipino, quien puso, como siempre, todo su corazón hasta el final.

Cuando comenzó el undécimo asalto, ese aparente equilibrio volvió a desnivelarse cuando Floyd volvió a su trabajo de golpes largos y a la cabeza, que llegaron con gran justeza. Sin embargo, en el último, Floyd volvió a mostrar una cierta displicencia, que -seguramente- ocultan un decaimiento físico que va más allá de su gran condición física.

Ganó Floyd, anunciando que volverá a pelear en septiembre. ¿Revancha? Todo es posible, ya que Manny hizo un combate que, en general, fue hasta superior a lo que muchos imaginaban. Ganó Floyd, le faltó brillo, no lució demasiado, pero fue el que, a la postre, colocó las manos más netas y el que dominó tiempos y distancias. Con eso le bastó para una pelea que no fue épica, ni dramática, pero que fue entretenida y hasta cambiante. Y no mucho más…