Herederos de la orfandad

Por Gustavo Nigrelli

https://www.diariopopular.com.ar/boxeo/herederos-la-orfandad-n374701

Boxeadores que no dan el peso, títulos que se regalan, rankings que no se respetan, caídas dudosas, improvisaciones, remiendos, combo de una velada de terror vivida en Arroyo Seco, que no es más que las secuelas de un boxeo que ya no es, y que parece no querer cambiar

Que Dios le da pan al que no tiene dientes es un refrán cuya realidad boxística vernácula es capaz de superar día a día, asombrosamente. Pero hay conductas que exceden el entendimiento, tan incomprensibles que ni a la mente más fantasiosa de Hollywood se le ocurriría plasmar en el 7º arte.

A Luis Rueda, 32 años, 18-1-0, 5 KO –no es La Cobrita, este es Spiderman- y a Hugo Santillán (Dinamita), 22 años, santafesino, 18-4-1, 8 KO, en el mundo del boxeo se los conoce poco y nada. Ni hablar fuera de él.

En otra época estarían dichosos de ser parte de un festival televisado, y morirían por que su pelea se pase aunque sea en el falso vivo de la franja horaria estipulada.

Pero la escasez reinante hizo que ambos tuvieran la suerte de ser elegidos para protagonizar el fondo televisado de la velada del último sábado en el club Talleres de Arroyo Seco, Santa Fe, y no solo eso, sino además, disputar un título: el latino superpluma interino OMB que se hallaba vacante, sin siquiera figurar en dicho ránking, lo cual hace pensar en lo inútil de la confección de tan meticuloso listado como el que arma la OMB con púgiles latinos, si no se va a respetar.

Santillán, el más “aplicado”, dio 59,900 (casi 1 kilo por encima), y Rueda descaradamente se pasó más de 3, e incluso se fue dos categorías arriba: dio 62,100, cuando el límite de la división que le seguía (ligero) era de 61,250.

Eso no fue todo, porque la vergüenza hizo que ambos intentarán bajarlo, aunque era tarea imposible. Pero no cesaron las ridiculeces.

No obstante, eran apenas 100 gr, y él se había comprometido a dar los 59 kg desde el vamos. ¿Cuál era el problema de cumplir con la regla, aunque sea por orgullo? Pero la cosa no quedó ahí. Lo peor –si es que podía haberlo- estaba por venir.

Según se cuenta, apareció un supuesto representante de Santillán –de apellido Estrada- que exigió el doble de la bolsa para que su boxeador se suba al ring, cosa que reglamentariamente podía hacer siempre y cuando hubiera equivalencia en peso (la había si se quedaba en 59,100, pero si entraba en 59 no), bajo amenaza de retirarlo en caso contrario, a lo que el promotor de la velada, Osvaldo Rivero, no se opuso. Y Santillán se bajó.

En segundo, los incumplimientos de exceso de peso suelen castigarse con multas, que se sacan de la bolsa del que incumplió y se le agregan al que cumplió, compensando, cosa que debiera figurar en el contrato de la pelea.

La cuestión es que por estar mal asesorado, Santillán se perdió cuanto menos la bolsa, y quizás también el título, de haber dado el peso reglamentario. Pero se quedó sin el pan y sin la torta, algo que suele suceder cuando paracaidistas se meten en temas que desconocen.

Casualmente, en la semana, el pesado neuquino Matías Vidondo, campeón argentino de los completos, había twiteado premonitoriamente esto:

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